miércoles, 24 de noviembre de 2010

Siglo XXI: ¿Nueva era de la precarización estructural del trabajo? - Por Ricardo Antunes(1)*

En esta presentación, vamos a señalar algunos puntos que ofrecen una lectura de algunos de los dilemas del trabajo en este siglo XXI.

Sabemos que a partir de inicios de los años 70 el capital implementó un proceso de reestructuración a escala global, apuntando tanto a la recuperación de su patrón de acumulación, como buscando recuperar una hegemonía que venía perdiendo, al interior del espacio productivo, desde los estallidos de finales de la década del 60 cuando, particularmente en Europa occidental, se desencadenó un monumental ciclo de huelgas y luchas sociales.

Fue en ese contexto que el capital, a escala global, fue rediseñando nuevas y viejas modalidades de trabajo —el trabajo precario— con el objetivo de recuperar las formas económicas, políticas e ideológicas de la dominación burguesa.

Proliferaron, a partir de entonces, las distintas formas de “empresa ajustada”, “emprendedorismo”, “cooperativismo”, “trabajo voluntario”, etc., dentro de las más diversas formas alternativas de trabajo precarizado. Y los capitales se apropiaron de expresiones que, en cierto modo, habían estado presentes en las luchas sociales de los años 60, como control obrero, participación social, para darles otras configuraciones, muy distintas, de modo de incorporar elementos del discurso obrero, pero bajo una clara concepción burguesa. El ejemplo de las cooperativas tal vez sea el más elocuente, toda vez que, en su origen, las cooperativas eran reales instrumentos de lucha y defensa de los trabajadores contra la precarización del trabajo y el desempleo. Lo que vienen haciendo los capitales a escala global, en cambio, es crear y fomentar cooperativas falsas, como una forma de precarizar aún más los derechos del trabajo, cuando no destruirlos.

Sabemos que las cooperativas originales, creadas autónomamente por los trabajadores, tienen un sentido colectivo, en oposición al despotismo fabril y la planificación gerencial, siendo por ello un real instrumento de minimización de la barbarie, de lucha y acción contra el desempleo estructural, constituyendo también un efectivo embrión de ejercicio autónomo de la producción colectiva de los trabajadores.

En la fase capitalista de las megafusiones, los capitales denominan “cooperativas” a verdaderos emprendimientos patronales para destruir derechos sociales del trabajo. Muy diferentes de las experiencias de cooperativas hechas por el Movimiento Sin Tierra (MST), por ejemplo, que son esfuerzos auténticos de los trabajadores y trabajadoras rurales por procurar su supervivencia y reproducción fuera de los marcos dominantes del capitalismo.

Otro ejemplo fuerte de este proceso de ocultamiento de las nuevas modalidades de explotación del trabajo es el llamado “emprendedorismo”. Luciano Vasapollo caracteriza este proceso de modo claro:

Las nuevas figuras del mercado de trabajo, los nuevos fenómenos del emprendedorismo, se configuran cada vez más como formas ocultas de trabajo asalariado, subordinado, precarizado, inestable, trabajo “autónomo” de última generación, que enmascara la dura realidad de la reducción del ciclo productivo. En verdad, se trata de una nueva marginación social y no de un nuevo empresariado. (Vasapollo, 2006: 10)

El mismo cuadro de precarización se puede presenciar cuando se analizan las diversas modalidades de “flexibilización” del trabajo, que siempre terminan acarreando, de modo a veces solapado, diferentes formas de precarización.

Siguiendo a Vasapollo:

La nueva condición de trabajo está perdiendo cada vez más derechos y garantías sociales. Todo se convierte en precariedad, sin ninguna garantía de continuidad: el trabajador precarizado se encuentra, además, en una frontera incierta entre ocupación y no-ocupación y también en un no menos incierto reconocimiento jurídico frente a las garantías sociales. Flexibilización, desregulación de la relación de trabajo, ausencia de derechos. Aquí la flexibilización no es riqueza. La flexibilización, por parte del contratante más frágil, la fuerza de trabajo, es un factor de riesgo y la ausencia de garantías aumenta esa debilidad. En esa guerra de desgaste, la fuerza de trabajo es dejada completamente a la intemperie, sea en relación al propio trabajo actual, el cual no tiene garantías, sea en relación al futuro, sea en relación a la renta, ya que nadie lo asegura en los momentos de no-ocupación. (Ibídem)

Entre las distintas formas de flexibilización —en verdad, precarización— podemos destacar la salarial, la de horario, la funcional u organizativa, entre otros ejemplos. La flexibilización puede ser entendida como “libertad de empresa” para despedir trabajadores sin penalidades, cuando la producción y las ventas disminuyen; libertad, siempre para la empresa, para reducir el horario de trabajo o para recurrir a más horas de trabajo; posibilidad de pagar salarios reales más bajos que los que exigen los convenios laborales; posibilidad de subdividir la jornada de trabajo en día y semana según las conveniencias de las empresas, cambiando los horarios y las características del trabajo (por turno, por escala, en tiempo parcial, horario flexible, etc.), entre tantas otras formas de precarización de la fuerza de trabajo.

Se impone, pues, una conclusión:

La flexibilización, definitivamente, no es una solución para aumentar los índices de ocupación. Por el contrario, es una imposición a la fuerza de trabajo para que sean aceptados salarios reales más bajos y en peores condiciones. Es en tal contexto que están siendo reforzadas las nuevas ofertas de trabajo, por medio del denominado mercado ilegal, en el cual está siendo difundido el trabajo irregular, precario y sin garantías. Con el postfordismo y la mundialización económico-productiva, el trabajo ilegal está asumiendo dimensiones gigantescas, también porque los países industrializados deslocalizaron sus producciones más allá de los límites nacionales y, sobre todo, han venido invirtiendo en países en los cuales las garantías laborales son mínimas y es alta la especialización del trabajo, consiguiendo, así, costos fundamentalmente más bajos y aumentando la competitividad [...]. La globalización neoliberal y la internacionalización de los procesos productivos son acompañadas por la realidad de cientos y cientos de millones de trabajadores desocupados y precarizados en el mundo entero. El sistema fordista nos había acostumbrado al pleno empleo y de duración indeterminada. Ahora, por el contrario, un gran número de trabajadores tienen un contrato de corta duración o de medio tiempo; los nuevos trabajadores pueden ser alquilados por algunas pocas horas al día, por cinco días por semana o por pocas horas en dos o tres días por semana. (Id.: 28)

Esbozo de una nueva morfología del trabajo

Este conjunto de metamorfosis alteró en cierta medida la forma de ser de la clase trabajadora. ¿Cuáles son, entonces, los contornos más generales, que configuran lo que estamos denominando nueva morfología del trabajo?

Desde luego es preciso indicar que la clase trabajadora comprende la totalidad de los asalariados, hombres y mujeres que viven de la venta de su fuerza de trabajo, la clase-que-vive-del-trabajo y que son desposeídos de los medios de producción. Podemos, entonces, enumerar algunas de las principales tendencias:

1) Desde el inicio de la reestructuración productiva del capital viene produciéndose una reducción del proletariado industrial, fabril, tradicional, manual, estable y especializado, heredero de la era de la industria verticalizada de tipo taylorista y fordista. Este proletariado vinculado a las ramas más tradicionales viene dando lugar a formas más desreguladas de trabajo, reduciendo fuertemente el conjunto de trabajadores estables que se estructuraban a través de empleos formales, herencia de la fase taylorista/fordista.

2) Hay, entretanto, otra tendencia muy significativa y que se caracteriza por el aumento del nuevo proletariado fabril y de servicios, a escala mundial, presente en las diversas modalidades de trabajo precarizado. Son los tercerizados, subcontratados, part-time, entre muchas formas semejantes, que se expanden a escala global. Con la desestructuración creciente del Welfare State en los países del Norte y el aumento de la desregulación del trabajo en los países del Sur, sumados a la ampliación del desempleo estructural, los capitales implementaron alternativas de trabajo crecientemente “informales”, de las que son ejemplo las distintas formas de tercerización. En Brasil, casi el 60% de la población económicamente activa se encuentra en situación próxima a la informalidad.

3) Existe otra tendencia de enorme significado en el mundo del trabajo contemporáneo: se trata del aumento significativo del trabajo femenino en diversos países avanzados y también en América Latina, donde también fue expresivo el proceso de feminización del trabajo. Esta expansión tiene, al mismo tiempo, un movimiento inverso cuando se trata de la temática salarial, donde los niveles de remuneración de las mujeres son en promedio inferiores a los de los trabajadores hombres, ocurriendo lo mismo en relación a los derechos sociales y laborales, que también son desiguales. En Brasil, el salario promedio de las mujeres está en torno a un 60% o 70% del salario de los hombres. (Nogueira, 2004)

4) Es perceptible también, particularmente en las últimas décadas del siglo XX, una significativa expansión de los asalariados medios en el “sector de servicios”, que inicialmente incorporó parcelas significativas de trabajadores expulsados del mundo productivo industrial, como resultado del amplio proceso de reestructuración productiva, de las políticas neoliberales y del escenario de desindustrialización y privatización, pero que también sienten las consecuencias del proceso de reestructuración.

Si, por un lado, inicialmente se dio una fuerte absorción, por el sector de servicios, de aquellos/as que eran despedidos del mundo industrial, es necesario agregar también que las transformaciones organizacionales, tecnológicas y de gestión también afectaron fuertemente el mundo del trabajo en los servicios, que cada vez más se somete a la racionalidad del capital y a la lógica de los mercados. Con la interrelación creciente entre mundo productivo y sector de servicios, vale enfatizar que, a consecuencia de dichas transformaciones, numerosas actividades en este sector, anteriormente consideradas improductivas, se volvieron directamente productivas, subordinadas a la lógica exclusiva de la racionalidad económica y de la valorización del capital. El cyberproletariado o el infoproletariado, o sea, el amplio abanico de trabajadores y trabajadoras que se utilizan en las tecnologías de información o participan de la creación de software es un fuerte ejemplo. En sus segmentos de base se encuentran los trabajadores/as de telemarketing y call center que hoy en Brasil suman aproximadamente un millón y experimentan condiciones de fuerte intensificación y explotación laboral.

5) Otra tendencia presente en el mundo del trabajo es la creciente exclusión de los jóvenes, que alcanzan la edad de ingreso al mercado de trabajo y que, sin perspectiva de empleo, terminan muchas veces engrosando las filas de los trabajos precarios, de los desocupados, sin perspectivas de trabajo, dada la vigencia de la sociedad del desempleo estructural.

6) Paralelamente a la exclusión de los jóvenes viene produciéndose también la exclusión de los trabajadores considerados “viejos” por el capital, con edad próxima a los 40 años y que, una vez excluidos del trabajo, difícilmente consiguen reingresar al mercado de trabajo. Se suman, de este modo, a los contingentes del llamado “trabajo informal”, a los desocupados, a los “trabajadores voluntarios”, etc. El mundo del trabajo actual tiende a rechazar a los trabajadores herederos de la “cultura fordista”, fuertemente especializados, que son substituidos por los trabajadores “polivalentes y multifuncionales” de la era toyotista.

7) Además de la exclusión de los “viejos” y los jóvenes en edad post-escolar, el mundo del trabajo, en las más diversas partes del mundo, ha hecho uso de la inclusión precoz y criminal de niños en el mercado de trabajo, en las más diversas actividades productivas.

8) Como desdoblamiento de estas tendencias arriba apuntadas, viene desarrollándose en el mundo laboral una creciente expansión del trabajo en el llamado "Tercer Sector", asumiendo una forma alternativa de ocupación, a través de empresas de perfil más comunitario, motivadas predominantemente por formas de trabajo voluntario, abarcando un amplio abanico de actividades, donde predominan aquellas de carácter asistencial, sin fines directamente mercantiles o lucrativos y que se desarrollan relativamente al margen del mercado.

La expansión de este segmento es un desdoblamiento directo de la retracción del mercado de trabajo industrial y de servicios, en un cuadro de desempleo estructural. Esta forma de actividad social, movida predominantemente por valores no mercantiles, ha tenido cierta expansión, a través de trabajos realizados al interior de las ONG y otros organismos o asociaciones similares. Se trata, sin embargo, de una alternativa extremadamente limitada para compensar el desempleo estructural, no constituyendo, a nuestro entender, una alternativa efectiva y duradera al mercado de trabajo capitalista. Tal como indicamos anteriormente, además, frecuentemente encubren formas precarizadas de trabajo.

9) Otra tendencia que quisiéramos apuntar es la de la expansión del trabajo a domicilio, permitida por la desconcentración del proceso productivo, por la expansión de pequeñas y medianas unidades productivas. A través de la telemática y de las tecnologías de información (además de la expansión de las formas de flexibilización y precarización del trabajo que estamos indicando), con el avance de la horizontalización del capital productivo, el trabajo productivo doméstico viene mostrando formas de expansión en numerosas partes del mundo. De este modo, el trabajo productivo a domicilio se mezcla con el trabajo reproductivo doméstico, aumentando las formas de explotación del contingente femenino.

Cuando se piensa, por lo tanto, en la clase trabajadora hoy, es preciso reconocer este diseño complejo, heterogéneo y multifacético que caracteriza la nueva conformación de la clase trabajadora: además de las divisiones entre los trabajadores estables y precarios, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, nacionales e inmigrantes, blancos y negros, calificados y no calificados, "incluidos” y “excluidos", tenemos también las estratificaciones y fragmentaciones que se acentúan en función del proceso creciente de internacionalización del capital. Lo que nos obliga a elaborar una concepción ampliada de trabajo, que engloba a la totalidad de los asalariados que viven de la venta de su fuerza de trabajo, no restringiéndonos a los trabajadores manuales directos, sino incluyendo también el enorme abanico que comprende a aquellos que venden su fuerza de trabajo como mercadería a cambio de salario.

En un plano más analítico, podemos añadir que la clase-que-vive-del-trabajo incorpora tanto el núcleo central del proletariado industrial, los trabajadores productivos que participan directamente del proceso de creación de plusvalor y de la valorización del capital que hoy trasciende por mucho las actividades industriales, dada la ampliación de los sectores productivos en los servicios, abarcando incluso a los trabajadores improductivos, que no crean directamente plusvalor, una vez que son utilizados como servicio, sea para uso público, como los servicios públicos, sea para uso capitalista. Eso porque los trabajadores improductivos, creadores de anti-valor en el proceso de trabajo, viven situaciones muy cercanas a aquellas experimentadas por el conjunto de los trabajadores productivos.

Hoy la clase trabajadora también incorpora al proletariado rural, que vende su fuerza de trabajo para el capital, de lo cual son ejemplo los asalariados de las regiones agro-industriales e incorpora también al proletariado precarizado, el proletariado moderno, fabril y de servicios, part time, que se caracteriza por el vínculo de trabajo temporario, por el trabajo precario, en expansión en la totalidad del mundo productivo. Incluye, también, además de los trabajadores materiales, aquellos que ejercen formas de trabajo inmaterial. Y abarca, además, a la totalidad de los trabajadores desocupados. Por eso se trata de una concepción ampliada de clase trabajadora, que incorpora a la totalidad del trabajo colectivo y social que participa de la producción de mercancías —tanto materiales como inmateriales—, sea directa o indirectamente partícipe del proceso de reproducción del capital.

No forman parte de la clase trabajadora moderna, a nuestro entender, los gerentes, por el papel central que ejercen en el control, gestión y sistema de mando del capital, cuya conciencia es dada por el capital. Están excluidos también los pequeños empresarios, la pequeña burguesía urbana y rural que es propietaria y detentora, aun cuando a pequeña escala, de los medios de su producción. Y están excluidos también aquellos que viven de rentas y de la especulación.

El siglo XXI presenta, por lo tanto, un escenario profundamente contradictorio y agudamente crítico: si bien el trabajo es aún central para la creación de valor —reiterando su sentido de perennidad— muestra, a niveles terroríficos, un aspecto de superfluidad, del cual son ejemplos los precarizados, flexibilizados, temporarios, además del enorme ejército de desocupados y desocupadas que se desparraman por el mundo.

Una última nota: al tiempo que estamos experimentando el avance de la llamada era de la mundialización del capital, podemos presenciar también una fase de mundialización de las luchas sociales del trabajo, que incluyen a las masas de desocupados que se amplían a escala global. De este modo, un desafío mayor de la humanidad es dar sentido al trabajo humano, volviendo a nuestra vida también dotada de sentido. Instituir una nueva sociedad dotada de sentido humano y social dentro y fuera del trabajo: este es un desafío vital en nuestros días.

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA

ANTUNES, Ricardo (1995), Adeus ao trabalho? Ensaio sobre as metamorfoses e a centralidade do mundo do trabalho, Ed. Cortez/Ed. Unicamp, São Paulo.

__________________ (1999), Os sentidos do trabalho, Boitempo, São Paulo.

__________________ (2005), O caracol e sua concha: ensaios sobre a nova morfologia do trabalho, Ed. Boitempo, São Paulo.

BERNARDO, João (2004), Democracia totalitária, Ed. Cortez, São Paulo.

BERNARDO, João (2000), Transnacionalização do capital e fragmentação dos trabalhadores, Ed. Boitempo, São Paulo.

BIALAKOWSKY, A. et al (2003), “Dilución y mutación del trabajo en la dominación social local”, Revista Herramienta, N° 23, Buenos Aires.

BIDET, Jacques e TEXIER, Jacques (coord.) (1995), La crise du travail, Press Universitaires de France, París.

CHESNAIS, François (1996), A mundialização do capital, Ed. Xamã, São Paulo.

HARVEY, David (1992), A condição pós-moderna, Ed. Loyola, São Paulo.

HUWS, Ursula (2003), The making of a cybertariat (virtual work in a real world), Monthly Review Press/The Merlin Press, Nova Iorque/Londres.

LOJKINE, Jean (1995), A revolução informacional, Ed. Cortez, São Paulo.

LUKÁCS, George (1978), "As bases ontológicas do pensamento e da atividade do homem", en Temas de ciências humanas, Ed. Ciências Humanas, N° 4, São Paulo.

MARX, Karl (1971), O Capital, Vol. 1/1, Ed. Civilização Brasileira, Rio de Janeiro.

___________ (2004), Manuscritos econômico-filosóficos, Boitempo Editorial, São Paulo.

NOGUEIRA, Claudia (2006), O trabalho duplicado, Ed. Expressão Popular, São Paulo.

VASAPOLLO, Luciano (2005), O Trabalho atípico e a precariedade, Ed. Expressão Popular, São Paulo.

[1] Profesor de Sociología del Trabajo en la UNICAMP y organizador de Riqueza e miséria do trabalho no Brasil (Boitempo). Es autor, entre otros libros, de ¿Adiós al trabajo? (Herramienta) y Los sentidos del trabajo (Herramienta), además de organizar la Colección Mundo do trabalho (Boitempo) y Trabalho e emancipação (Ed. Expressão Popular). Este texto pertenece, con algunas alteraciones, al libro Infoproletários: degradação real do trabalho virtual (Antunes, Ricardo e Braga, Ruy, co-organizadores, Boitempo, 2009) y fue publicado en otras revistas, en versiones relativamente diferentes.


* TEXTO PUBLICADO EN LA REVISTA PAMPA, #6 - SEPTIEMBRE 2010.

http://www.pampa.org.ar/

lunes, 8 de noviembre de 2010

martes, 26 de octubre de 2010

CONFLICTO EN EL CENTRO UNIVERSITARIO DE DEVOTO

Juan Pablo PARCHUC, coordinador de la carrera de Letras en el Programa de Educación en Cárceles UBA XXII, informó el pasado lunes 18 de octubre a la Junta Departamental de Letras sobre una serie de lamentables acontecimientos ocurridos en el Centro Universitario de Devoto que atentan contra los derechos de estudiantes y docentes y el desarrollo de las actividades académicas del programa. A partir del informe, la Junta decidió adherir a los pedidos de la coordinación de UBA XXII dirigidos a las autoridades de la UBA (se transcribe más abajo) y emitir la siguiente comunicación.

Declaración de la Junta de Letras en referencia a los hechos ocurridos en el CUD

En relación con los hechos ocurridos el pasado mes en del Centro Universitario Devoto (CUD), centro dependiente del programa UBA XXII, la Junta Departamental de Letras expresa su preocupación por la situación en que el Servicio Penitenciario Federal ha colocado a estudiantes y docentes de esa unidad: traslados de los estudiantes a otros penales, restricción o negación al acceso a las actividades curriculares y extracurriculares, negación del ingreso al pabellón de docentes y otros integrantes de la comunidad académica de la UBA. Esta situación excepcional ocasionó que no se respetaran los derechos más básicos de los estudiantes y docentes, lo que no se hubiera tolerado en ninguna otra dependencia de la UBA.

Por estas razones, y en particular, por cursarse en el CUD la carrera de Letras, la Junta Departamental de Letras solicita a las máximas autoridades de la UBA que reclamen explicaciones y exijan formalmente al Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación el respeto irrestricto de los convenios y resoluciones existentes y las garantías y derechos de alumnos, docentes y profesionales que integran el programa UBA XXII.


Firman

Martín Menéndez (representante del claustro de Profesores)
Miguel Vedda (representante del claustro de Profesores)
Julio Schvartzman (representante del claustro de Profesores)
Mariana Bendahan (representante del claustro de Graduados)
Guadalupe Salomón (representante del claustro de Graduados)
Mariel Martínez (representante del claustro de Estudiantes)
Emiliano Ruiz Díaz (representante del claustro de Estudiantes)
Victoria Ventura (representante del claustro de Estudiantes)
Hernán Alvarenga (representante del claustro de Estudiantes)
Américo Cristófalo (Director del Departamento de Letras)
Jerónimo Ledesma (secretario académico del Departamento de Letras)



Informe de situación del Programa UBA XXII de educación en cárceles


En febrero de 1986, la Resolución Nro. 63 del Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires ratificó el convenio firmado el 17 de diciembre de 1985 con el Servicio Penitenciario Federal (SPF), dependiente del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, que abrió la posibilidad a los internos procesados o condenados alojados en unidades penitenciarias de iniciar o continuar sus estudios universitarios y fue la puerta de entrada de la Universidad a la cárcel. Este acuerdo dio origen al Programa UBA XXII, que este año cumple veinticinco años de trayectoria, es una referencia indiscutida a nivel internacional sobre proyectos educativos en contextos de encierro, y se asienta en los objetivos y pilares fundacionales de la UBA tanto respecto de su función educativa y en la producción de conocimiento como de la responsabilidad social que implica la formación académica, la investigación y la extensión universitaria.

El motivo de este informe es dar cuenta de la situación excepcional que está atravesando el Programa UBA XXII a partir del recrudecimiento --desde el año 2008 y, en particular, en los últimos meses-- de los obstáculos que históricamente pusieron las autoridades y agentes del SPF para el normal desarrollo de las actividades de la Universidad en la cárcel, a saber: a) traslados compulsivos de internos/as estudiantes; b) abstención de hacerlos cuando los/as internos/as reúnen todas las condiciones para ingresar al programa pero se encuentran alojados en unidades donde no se dictan las carreras, obviando además, en el caso del último año, el cumplimiento de la resolución ministerial 1527 del 17 de diciembre de 2009; c) dilación o suspensión unilateral de actividades universitarias; d) restricción del acceso de los/as internos/a a los espacios universitarios; e) recorte arbitrario de los listados de estudiantes y demás personas detenidas que participan de actividades académicas o extracurriculares; f) memorandos internos que dificultan o directamente restringen las autorizaciones y el ingreso de personas o materiales a los penales; g) hostigamiento y maltrato hacia alumnos, profesores y coordinadores de la universidad; h) requisas en los centros universitarios; i) difusión de rumores o informaciones falsas sobre la continuidad o no continuidad del programa, y demás acciones que van contra el espíritu y letra del convenio y las resoluciones firmadas desde el año 1985.

Al respecto, quisiéramos resaltar los hechos producidos en el último mes. El día jueves 23 de septiembre, el Centro Universitario Devoto (CUD), precursor en el nacimiento del Programa UBAXXII y principal garante de su continuidad e institucionalidad, fue allanado con orden judicial, sin ningún tipo de notificación a la UBA. El allanamiento lo realizó el cuerpo de requisa del SPF, personal militarizado, provisto de armas largas, escudos y cascos. En ese momento se encontraba presente un docente de la Carrera de Sociología, que fue desalojado de manera brusca junto con los estudiantes y el resto de los internos que había en el lugar. A partir de este hecho y pretextando "razones de seguridad", de manera unilateral, sin poner a consideración ni dar aviso a la UBA:

1. se suspendieron las actividades del CUD durante dos días;

2. se desalojó a los estudiantes y coordinadores internos residentes, que son quienes cuidan el patrimonio y la integridad del espacio universitario;

3. se produjeron traslados y cambios de alojamiento de estudiantes detenidos;

4. se modificó el espacio físico del CUD;

5. se intenta cambiar el modo de funcionamiento y el lugar físico donde se desarrollan distintas actividades extracurriculares como los Cursos de Computación, la Asesoría Jurídica, la Asesoría Social, el Proyecto Ave Fénix y otras actividades, cursos y talleres organizados por las distintas unidades académicas.


Por todo lo expuesto, solicitamos a las autoridades de la UBA:

1. que se apruebe el presente informe de situación y se difunda su contenido como declaración pública por parte del Consejo Superior a fin de poner en conocimiento la preocupante situación que atraviesa el Programa UBA XXII y reafirmar la importancia de la participación de la universidad pública en espacios como la cárcel, contemplada en sus objetivos y funciones institucionales;

2. que las máximas autoridades universitarias de la UBA soliciten explicaciones y exijan formalmente al SPF y Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación el respeto irrestricto a los convenios y resoluciones existentes y las garantías y derechos de alumnos, docentes y profesionales incluidos en el Programa UBAXXII;

3. que se prevean mecanismos jurídicos pertinentes a fin de garantizar el cumplimiento efectivo del convenio UBA-SPF y las resoluciones posteriores;

4. que la UBA declare al Programa UBA XXII en estado de emergencia e impulse actividades de apoyo con presencia de sus autoridades.

Ciudad de Buenos Aires, 14 de octubre de 2010

Leandro Halperín, Director del Programa UBA XXII
Estela Cammarota, Coordinadora de Ciencias Económicas
Paola Calcagno y Liliana Cucut, Coordinadoras del Ciclo Básico Común
Elena Gómez, Coordinadora de Derecho
Marcelo Langieri, Coordinador de Sociología
Juan Pablo Parchuc, Coordinador de Letras
Nair Repollo, Coordinadora de Ciencias Exactas


Además:

lunes, 9 de agosto de 2010

Sube la térmica en el Laboratorio de Idiomas (UBA)

Informa la Agrupación Naranja (minoría AGD-Filo)

7 de agosto de 2010

Laboratorio de Idiomas: Comunicado de los docentes

(Reproducimos comunicado de los docentes que trabajan en el Laboratorio de Idiomas)

A todos:

¡El Laboratorio ha decidido elevar el mínimo de alumnos por curso a 11!

Esta medida compromete seriamente nuestra situación laboral, ya que gran parte de los cursos deberán ser cerrados, porque no cumplen con este mínimo.

Convocamos en caracter de urgencia a una

Asamblea

este LUNES 9/08

a las 12 hs en 25 de Mayo


Es importante que participemos todos, para decidir qué acciones tomar a fin de modificar esta medida.


Delegados por idioma


martes, 22 de junio de 2010

jueves, 17 de junio de 2010

lunes, 17 de mayo de 2010

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lunes, 22 de marzo de 2010

EN APOYO A LA LUCHA DEL LABORATORIO DE IDOMAS

REPRODUCIMOS UN MENSAJE QUE NOS LLEGÓ HACE UNOS DÍAS

____________________________________________

Hola a todos/as
Somos alumnas y alumnos del laboratorio de idiomas y redactamos una carta para apoyar la medida de fuerza de los/as profesores/as del laboratorio, quienes, como habrán visto, trabajan en condiciones flexibilizadas y están pidiendo un aumento salarial.

Les copio acá la carta. Si son alumnos/as del laboratorio y quieren adherir, envíen por favor un mail a dolitarr@hotmail.com. El lunes vamos a llevar la carta impresa a Puan.
Gracias!
Saludos
Dolores

Addenda de Celeste:
Si pasado el lunes quieren seguir adhiriendo, estaría buenísimo que otras personas pudieran imprimir otras cartas y llevarlas firmadas. O también enviarlas al Laboratorio por mail.



Buenos Aires, 18 de marzo de 2010


Laboratorio de Idiomas de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA
A quien corresponda:

Somos alumnas/os del Laboratorio de Idiomas, algunos/as de nosotros hace ya varios años. Nos dirigimos a Ud. para solicitar tengan a bien dar una solución digna al reclamo de los/as profesores/as del laboratorio, quienes iniciaron una medida de fuerza el lunes 15 de marzo.
Mediante la presente nota, expresamos nuestra solidaridad plena con las reivindicaciones de los/as profesores/as, quienes hace años trabajan en condiciones precarias y flexibilizadas.
En un momento como el presente, en el que el laboratorio se ha sumado tristemente a los generalizados aumentos de precios, incrementando el valor de las cuotas a los/as alumnos/as, los docentes no sólo no han visto una paralela recomposición de sus salarios, sino que continúan, como desde hace años, trabajando en condiciones indignas, como monotributistas cuando en realidad deberían hacerlo en relación de dependencia, con todos los derechos sociales que ello involucra. Es decir, entonces, que su salario no se ha visto solamente licuado por la inflación sino también por la creciente carga impositiva sobre la categoría de monotributistas.
Esta situación de deterioro de su salario real y de condiciones flexibilizadas de trabajo no tiene lugar en una empresa privada sino paradójicamente en la propia Universidad de Buenos Aires, con la promoción de una política de obtención de “recursos propios”, aun si ello es a costa de los derechos de los/as profesores/as dellaboratorio.
Por ello, expresamos nuevamente nuestra solidaridad y solicitamos al laboratorio una respuesta rápida y justa a los reclamos de los/as profesores/as.

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡FELICES FIESTAS!

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miércoles, 9 de diciembre de 2009

lunes, 16 de noviembre de 2009

Mesa debate: PUAN Y EL TRABAJO / 19-11-09 19HS.


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PALAZO al Instituto Cervantes de Brasil





La política laboral del Instituto Cervantes ha recibido un varapalo histórico a través de una sentencia del 22º Tribunal Laboral de Porto Alegre, con fecha del 26 de junio de 2009 que le impone una sanción conminatoria diaria de 5.000,00 reales por cada empleado que se encuentre en situación irregular, por utilizar intermediarios de mano de obra para la realización de la actividad primera del centro, la enseñanza; una indemnización por daño moral colectivo por un valor de 50.000,00 reales, y el pago de las costas del proceso. La sentencia además le obliga a firmar un documento de “compromiso de ajuste de conducta” que entrará en vigor el 1 de enero de 2010. Al final del artículo traducimos los párrafos que consideramos más significativos de la sentencia y del documento de compromiso.

La sentencia afecta en torno a un centenar de profesores colaboradores contratados de forma irregular que se reparten entre los nueve centros del Instituto Cervantes en Brasil. El Instituto Cervantes tendrá que hacer frente, por tanto, no solo al reajuste presupuestario que supondrá la contratación legal de estas personas (aproximadamente el diez por ciento de todos los profesores arrendados por el IC en el mundo), sino también a las sanciones directas derivadas del fraude cometido.

Esta sentencia no es la primera que reconoce oficialmente fraudes de ley en la contratación de trabajadores del Instituto Cervantes. Anteriormente (25 de febrero de 2008) hubo una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid favorable a dos profesores colaboradores del centro de Dublín, por despido improcedente tras haber sido contratados como trabajadores autónomos cuando su relación con el Instituto Cervantes no era mercantil, sino laboral. Desde el punto de vista jurídico ésta es, si cabe, más importante que la de Brasil, pues es la propia justicia española la que reconoce la explotación, y además, crea jurisprudencia. Es importante señalar que en ambas sentencias se hace hincapié en el objeto último del fraude de ley, que no es otro que eludir las obligaciones contractuales y retener derechos reales que la ley garantiza a todo trabajador: cobertura social y sanitaria, horarios regulares, descansos semanales y vacaciones, reconocimiento de la antigüedad, derecho a formación y promoción, etc.

Los colaboradores del Instituto Cervantes (que, no lo olvidemos, incluyen también a personal de administración, cultura y bibliotecas) han intentado repetidas veces, y con desigual suerte, conseguir su regularización mediante otros medios alternativos a los procesos judiciales: envíos de cartas a la sede, comunicados a los medios, paros laborales y protestas a nivel local. El silencio mediático en torno a las malas artes de la institución, por un lado, y la dispersión de los trabajadores por todo el mundo, por otro, dificultan el éxito de estas reclamaciones. Dada la limitada eficacia de estas vías, y teniendo en cuenta el precedente jurídico del Tribunal Superior de Madrid en el caso de Dublín, tal vez lo más eficaz y conveniente sería emprender acciones legales ante la justicia española, las cuales, al existir jurisprudencia, deberían tener el mismo resultado favorable. Ello no obsta para que la vía legal se acompañe de otro tipo de acciones. Lo deseable sería que, tras varias sentencias condenatorias, el propio Instituto Cervantes decidiera motu proprio abandonar el fraude de ley, forzado por la jurisprudencia, y regular a todos sus trabajadores. Por ello creemos que ahora es más necesario que nunca pasar a la acción.

Al hilo de lo anterior, tampoco queremos dejar pasar la oportunidad de pedir el respaldo de los sindicatos al menos mediante gestos públicos de apoyo, ya que oficialmente es difícil contar con ellos dada la ausencia de vinculación de la mayoría de los colaboradores, por la propia naturaleza de sus "contratos".

El Instituto Cervantes se está convirtiendo en un monstruo de una dimensión quizá no imaginada hace unos años que tiene la responsabilidad nada menos que de representar la imagen internacional de España. Su función se considera tan importante que no se ha permitido que deje de depender del Ministerio de Asuntos exteriores, y recibe el respaldo directo del Jefe del Estado. Entre sus objetivos principales como portador de una imagen se encuentra la eliminación de tópicos que nos han estigmatizado injustamente desde hace muchos años, y de entre los que sin duda uno de los más dañinos y persistentes es el de la improvisación y la chapuza. Sin embargo esta enorme responsabilidad recae sobre las espaldas de un gigante con pies de barro por la ilegalidad manifiesta con la que contrata a la gran mayoría de sus trabajadores, pues, según reconoce documentalmente el propio Instituto en su propuesta de creación de la figura de profesor II, el 70% del volumen docente lo imparten arrendados, a lo que se suman los trabajadores que desempeñan funciones no académicas.

Aparte de las implicaciones mediáticas que podrían derivarse de esta violación de los derechos humanos y de la propia Constitución Española, resulta cuando menos sarcástico que la institución que se erige en garante de la excelencia académica a través de su plan curricular, de la Red de centros asociados y de la misma publicidad de sus cursos, se permita poner el grueso de su actividad académica en manos de profesores a los que, por la misma ilegalidad en la que son contratados, no se les puede exigir una competencia que esté a la altura de los estándares que la misma institución promueve.

A continuación presentamos traducción de algunos fragmentos de la sentencia y del subsiguiente documento de compromiso que nos parecen de especial importancia. Advertimos de que la traducción es nuestra por lo que remitimos en todo caso a los documentos originales para resolver ambigüedades:

SENTENCIA DICTADA POR EL 22º TRIBUNAL LABORAL DE PORTO ALEGRE EL 26 DE JUNIO DE 2009

[...] Por lo que se puede presumir del examen de los documentos que acompañaron la petición inicial, juntamente con el propio reconocimiento del demandado en el sentido de que los profesores de la institución “jamás fueron contratados como empleados, por cuanto sus actividades no son permanentes y tampoco constituyen el grueso de la actividad principal del Instituto”, hay indicios de irregularidades vinculadas a la inobservancia, por el empleador de los parámetros contenidos en la legislación consolidada según las normas constitucionales. Y estas se refieren a la contratación de personal para trabajar como profesores de español a través de subcontratistas, y la parte demandada por fin, de este modo, a retener a sus empleados diversos derechos reales bajo la órbita de trabajo.

Estas acusaciones son hechas por el Ministerio de Trabajo y dieron origen al proceso de investigación (que se adjunta en el primer volumen del archivo), en el que la empresa investigada reconoció que los profesores nunca han sido empleados del Instituto, que siempre habían sido contratados a través de mediadores proveedores de mano de obra denomidados Adecco, María Inés González Lozano, Por Disciplina, Centro de Estudos Ltda e Hispânia. También reconoce que hubo prestación de servicios de profesores autónomos con carácter esporádico. [...]

Según lo expuesto, el 22 ° Juzgado de Trabajo de Porto Alegre,resuelve, en los términos del razonamiento anterior, que es parte integrante del decisum, siempre que tenga efecto de orden, rechazar las alegaciones del demandado y considerar PARCIALMENTE PROCEDENTE la acción civil pública para condenar al demandado a las obligaciones de hacer y de no hacer, que son:

-una sanción conminatoria diaria de 5.000,00 R$ por cada empleado que se encuentre en situación irregular, por utilizar intermediarios de mano de obra para la realización de actividad docente;

-indemnización por daño moral colectivo por un valor de 50.000,00 R$ (cincuenta mil reales), cuyo montante deberá ser abonado a favor del FDD, según lo dispuesto por la ley (sin que ello obste, de ninguna forma, a la reparación individual que cada indiviudo pueda buscar ante el Poder Judicial de eventuales deberes laborales). Costas de 1.200,00 R$ calculadas sobre el valor de la condena arbitrado en 60.000,00 R$ complementables al final, por el demandado.

DOCUMENTO DE “COMPROMISO DE AJUSTE DE CONDUCTA”FIRMADO EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2009 EN RÍO DE JANEIRO

[El IC] se compromete a rescindir todos los contratos celebrados con cooperativas de trabajo que actualmente proporcionan mano de obra de profesores de lengua españolapara trabajar en sus establecimientos [...].

[...] se compromete a no contratar trabajadores mediante cooperativas, o permitir el trabajo subordinado, personal y no eventual de cooperativas de trabajo [...] en sus dependencias [...].

Se compromete a no contratar trabajadores subcontratados o como prestadores de servicio por personas jurídicas por ellos constituidas, para trabajo subordinado, personal y no eventual en cualquiera de sus dependencias, para su actividad principal.

martes, 6 de octubre de 2009

martes, 15 de septiembre de 2009

Artículo publicado en Revista Planta / #10 - Septiembre de 2009

¿Trabajador, yo?

Experiencias de organización sindical sub 30: Simeca, Metele y el Observatorio de la Actividad Editorial. El debate profesionalización vs. sindicalización y la dificultad de los universitarios para asumirse como trabajadores.



Experiencias de organización sindical sub 30: Simeca, Metele y el Observatorio de la Actividad Editorial. El debate profesionalización vs. sindicalización y la dificultad de los universitarios para asumirse como trabajadores.

1. Los años 90: una vuelta de tuerca

Según el relato convencional, si durante los años 60-70 gran parte de la juventud adhirió, en sentido amplio, a una causa política (desde la militancia de base hasta la participación en organizaciones que habían optado por la lucha armada), una vez terminada la dictadura, con el retraimiento de los jóvenes hacia posiciones descomprometidas, esa tendencia se invirtió. Se habló entonces de descreimiento de la política a secas y de que uno de los mayores triunfos de la dictadura y de la década neoliberal habría sido ese, “despolitizar” a la sociedad en general y a la juventud en particular. Ahora bien, habría que pensar las limitaciones del alcance de este imaginario. ¿No podría ser que corresponda a un sentir de clase y que el tren de la organización pasara por al lado de nuestros enceguecidos ojos de clase media? Sólo a modo de ejemplo y sin pretensión de hacer una medición exhaustiva del índice de movilización de la época, para acercarnos a una respuesta al interrogante planteado arriba, podríamos aportar algunos datos. Por ejemplo, podríamos registrar un hecho verificado por sociólogos y politólogos del más amplio arco ideológico: la conformación, desde fines de los 80, de nuevas y múltiples organizaciones integradas por trabajadores desocupados (la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat, la Corriente Clasista Combativa, el Movimiento Teresa Rodríguez, el Movimiento de Trabajadores Desocupados), algunas de ellas asociadas al movimiento piquetero, creadas para hacer frente al nuevo modelo económico-político que, según lo ya archiconocido, la dictadura ayudó a instalar y el menemismo terminó de implementar.

¿Y qué pasó en el mundo estrictamente sindical? Aunque quizás, tras los años 90, una de las marcas más fuertes que quedaron en el imaginario colectivo de la clase media sea la percepción del sindicalismo corrupto, los datos de la realidad pueden contradecir esta imagen instalada. Porque la arena sindical no estaba ocupada sólo por la CGT oficial que apoyaba las reformas encaradas por el gobierno de Menem. Por el contrario, frente a esta rama cegetista, estaba, por un lado, la CGT rebelde de Moyano y, por el otro, un sector del sindicalismo que eligió por la salida de la Confederación y que fundó en 1996 la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA). Ambas líneas sindicales se encargarían, desde modelos organizativos diversos, de movilizar a los trabajadores contra la flexibilización que, impulsada a toda máquina desde el gobierno, suspendía derechos laborales básicos.

Entonces, lo cierto es que la aparición de piqueteros, de movimientos de desocupados, de organizaciones territoriales y de nuevos modelos y líneas sindicales vendría a confirmar que el famoso “fin de la política” de los 90 no fue tal. Como vimos, al menos parte de los sectores populares descreían de la realpolitik de los nuevos tiempos (y no de la política a secas) y practicaban nuevas formas de movilización para hacerle frente. Esto da cuenta de que el potencial organizativo, lejos de ser vaciado, se transformó. Para ilustrar este cambio, pensemos que si antes la figura disruptiva era el trabajador combativo (el 65% de los detenidos-desaparecidos fueron delegados gremiales jóvenes), al iniciarse la década pasada el lugar de la máxima combatividad pasó a estar reservado no sólo a trabajadores, en una posición cada vez más frágil, sino también a los millares de desocupados que la política económica de los 90 dejó como palpable consecuencia. A este respecto las cifras son bien claras: si para 1990 la tasa de desocupación era del 6%, en octubre de 2002 pasó a ser del 14. 7 %.

2- Nuevas experiencias de organización

SIMECA

Junto al desempleo y la creación de leyes laborales que precarizaban los puestos existentes, en los 90 se multiplicaron las personas en edad activa que obtenían su sustento en actividades relativamente nuevas, en general con alto nivel de informalidad: desde paseadores de perros y puesteros en ferias al aire libre, hasta empleados de servicios técnicos tercerizados. En este panorama heteróclito de informalidad, hay una actividad que se volvió muy visible en los nuevos tiempos: el servicio de mensajería. Basta pasar cualquier día de la semana al mediodía por la 9 de Julio para divisar conglomerados de motos estacionadas en las paradas y los comedores que le son especialmente destinados.

Las condiciones laborales de este gremio eran (y son) particularmente críticas: falta de marco regulatorio propio para el sector, 70 % de trabajo en negro, jornadas laborales que superan las 8 horas, aprovisionamiento del propio trabajador de los instrumentos necesarios para desarrollar su tarea (ropa, handy, moto), salario atado a la productividad, o sea, a la cantidad de viajes hechos. Este último punto es el que hace muy peligroso el trabajo de mensajería; como indica un motoquero, dado que en el sector la superproductividad “significa acelerar a 100 kilómetros por hora en la 9 de Julio y Corrientes”, los índices de mortalidad alcanzan niveles muy altos (se registra un promedio de ocho muertes por mes en Capital Federal). La ecuación es simple: para llegar a percibir un salario racional, es necesario subir la velocidad de la moto.

Sobre el fondo de ese estado de cosas, a fines de los 90 un grupo pequeño de trabajadores comenzó a organizar asambleas de mensajeros. De esa experiencia surgió en 1999 SIMECA (Sindicato Independiente de Mensajeros y Cadetes) que hoy cuenta con más de 1400 afiliados, y que se referencia en la CTA. Con una modalidad organizativa que privilegia el trabajo en cada agencia, los triunfos se hicieron esperar, pero finalmente son palpables. Así, el sindicato logró el blanqueo de muchos compañeros, luego de obligar al gobierno de la Ciudad a hacer un registro de agencias; consiguió que la mayoría de los empleadores pague al trabajador la mitad del valor del viaje, que duplique ese valor los días de lluvia y que se haga cargo del handy.

El camino reivindicativo a seguir es todavía muy largo. Dentro de lo gremial, el reclamo más urgente es el del salario fijo, que ayudaría a reducir notablemente los índices de mortalidad que tiene la actividad. Por otro lado, SIMECA busca desde hace años que el Ministerio de Trabajo le otorgue la personería gremial. Este otorgamiento ampliaría sus posibilidades de acción al brindarle al sindicato un amparo legal que, sumado a la fuerza de la base, vendría a apuntalar el trabajo que viene haciendo hasta hoy.

METELE y el Observatorio de la Actividad Editorial

En el 2008, diez años después de la creación de SIMECA, surgen dos intentos de organización sindical que, más allá de las diferencias entre las actividades, tienen un punto de contacto con el sindicato de mensajeros: nos referimos a Metele (Movimiento de Trabajadores y Educadores de Español como Lengua Extranjera) y al Observatorio de la Actividad Editorial, dos proyectos organizativos cuyos miembros son, como los del sindicato de motoqueros, en su mayoría menores de 30 años.

La docencia de español para extranjeros como actividad económica, si bien ya existía en los 90, cobró una aceleración importante tras la devaluación que posicionó a la Argentina como un destino turístico no sólo seductor sino también muy barato. Sin ninguna estadística oficial (derivada de la ausencia de regulación y registro estatal de la actividad), los miembros de Metele estiman, a partir de un censo realizado por ellos mismos (cuyos primeros datos están disponibles en lacarteleradelmetele.blogspot.com), que solamente en la Ciudad de Buenos Aires hay unos 500 profesores. Las condiciones laborales tienen varios puntos de contacto con la de los motoqueros, haciendo la salvedad de que ningún profesor de español expone su vida si enseña la oposición indicativo-subjuntivo a toda velocidad: 22% de trabajo en negro, 58% de monotributo, sueldo atado a la productividad (se cobra por clase dictada). La falta de vacaciones pagas, aguinaldo, licencias por enfermedad, indemnizaciones, además de la inestabilidad del empleo y del salario, que se derivan de la primacía del monotributo, constituyen los primeros blancos contra los que Metele se propone luchar. Más a largo plazo, esta agrupación sindical tiene como objetivo crear un marco legal que reconozca las especificidades de la actividad. El mismo reglamentaría cuestiones que tienen que ver estrictamente con las condiciones de trabajo de los docentes, pero también otras vinculadas a lo académico. Dentro de estas últimas el tema del título habilitante es un punto importante frente al cual Metele ya empezó a delinear una posición. Según se lee en su primer boletín, la intención sería asegurar la calidad académica de las clases sin poner en peligro los puestos de trabajo existentes. Por ello, la organización apunta a que pueda establecerse algún tipo de certificación donde no sólo tengan validez los estudios realizados, sino también los años ya trabajados como docente.

A diferencia de lo que sucede en la enseñanza de español para extranjeros o la mensajería, la mano de obra empleada en las distintas ramas de la actividad editorial no es necesariamente joven; sin embargo, los impulsores de la iniciativa de sindicalización, egresados y estudiantes de la carrera de Edición de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, sí lo son. En cuanto a sus condiciones de trabajo, los principales problemas que encuentran los profesores de español se asemejan a los que en su propio gremio registran los miembros del Observatorio (observatoriodeeditoriales.blogspot.com). Pensemos que el proceso editorial involucra a múltiples trabajadores, tantos como ramas tiene la actividad: editores, diseñadores, correctores, ilustradores, traductores. Las grandes editoriales suelen tener un trabajador a cargo por área, contratado como la normativa vigente lo exige, y luego emplea en calidad de monotributistas al resto de los trabajadores necesarios para que el producto libro llegue a los anaqueles de la librería. Entonces, otra vez, nos encontramos con la presencia fuerte del monotributo y de las consecuencias que de él se deducen (falta de vacaciones, aguinaldos, régimen de licencias inexistentes, etc.). Como les sucede a los profesores de español, la discrecionalidad con que se maneja el valor de las tarifas (de la hora de clase o de la tarea editorial), dificulta la negociación salarial. Para ponerle un freno a esta situación, el Observatorio está trabajando actualmente en la confección de un tarifario en el que figure el valor de cada tarea y que permita reducir las desigualdades salariales existentes entre trabajadores que realizan una misma actividad.

3- ¿Trabajador? ¿Yo?: identidad profesional e identidad sindical.

Fuera de la edad de los propulsores de la organización y de las malas condiciones laborales, hay un rasgo fundamental que diferencia a SIMECA de Metele y del Observatorio y que emparenta a estas dos últimas: la extracción mayormente universitaria, y en esa medida de clase media, de los trabajadores que constituirían sus bases. Por ello, el panorama organizativo de la industria editorial y de la docencia de español tiene su propia especificidad. En este orden de cosas, dos problemas principales pueden anotarse como asociados a aquella procedencia universitaria. En primer lugar, el ya señalado rechazo que para gran parte de la clase media tiene la actividad sindical; esto significa que las propias bases a las que estas organizaciones buscan representar son en principio refractarias al concepto mismo de sindicato. Segunda cuestión, vinculada a la anterior: pese a que al menos en principio la formación académica debería dotar a los estudiantes de disciplinas ligadas a lo humanístico de cierta capacidad de lectura de sus condiciones materiales, en la práctica ocurre lo contrario, y los profesores de español como extranjeros, los correctores, los editores, se resisten a verse a sí mismos como lo que son: trabajadores. Más bien, y de acuerdo a lo que cuentan tanto Metele como el Observatorio, tienden a entenderse como profesionales liberales caídos en desgracia, cuyo horizonte de máximo triunfo en términos laborales suele ser el instituto o la editorial propios. A los obstáculos y conflictos laborales, se le agrega entonces un problema de conciencia, que termina transformándose en uno operativo: si no se conciben a sí mismos como trabajadores, difícilmente los profesores de español y los editores podrán querer asociarse en una agrupación que organiza, precisamente, asalariados.

En este sentido, hay una discusión que es sintomática de estos problemas. Es el debate sobre profesionalización vs. sindicalización, el cual se da al interior tanto del cuerpo de docentes de español como del de trabajadores editoriales. De un lado estarían los que afirman que para regularizar la actividad hay que empezar por profesionalizarla, por lo que proponen armar una colegiatura fuerte que defienda con uñas y dientes las incumbencias del título universitario. Del otro, los profesores, editores, correctores que, con título o sin título, ejercen como tales, pero que antes de desearse como profesionales colegiados se reconocen como asalariados. En calidad de trabajadores saben que para regularizar su sector hay que comenzar por reivindicar mejoras en las condiciones laborales, para lo cual no hay otro camino que la organización sindical.

Ahora bien, tal vez habría que revisar más en detalle lo que dicen estas voces opuestas. ¿No se podría incluso intentar distender la dicotomía hasta superarla? La profesionalización per se de una actividad no tiene por qué ser excluyente de la reivindicación gremial. El quid de la cuestión sería entonces pensar qué se entiende por “profesionalizar” y cómo se instrumentaliza.

Para desenmarañar un poco esta problemática e intentar hacer compatibles las dos instancias podría proponerse una pregunta por el orden de su consecución: en vista al objetivo de regular la actividad editorial y la docencia de español, ¿cuál de los procesos se debería dar primero? ¿La movilización gremial o la profesionalización? A pesar de que siempre se acepta, siguiendo las lecciones más básicas de matemática, que el orden de los factores no altera el producto, en este caso que analizamos pareciera que sí. ¿Por qué? Si como algunos exigen se comenzara por la profesionalización no habiendo pasado por una etapa previa de trabajo sindical y por cierta práctica de lectura de las condiciones materiales, el resultado sería que la calificación académica se haría al costo de la conciencia de los trabajadores. Y esto porque, de no haber reconocimiento de pertenencia a la clase, el título funcionaría como un mero instrumento que otorga competitividad en el mercado laboral. De esta manera, la profesionalización constituiría una herramienta de atomización de los trabajadores, quienes, jerarquizados según los títulos obtenidos, encontrarían serias dificultades para coincidir en un colectivo gremial que los asociara según intereses compartidos. Por el contrario, si se va primero por la sindicalización, una vez que se acepta la pertenencia al populoso grupo que, salvando todas las diferencias, tiene que trabajar para vivir, las ventajas que brindaría la calificación podrían traccionarse para el conjunto de los trabajadores de la actividad.

Más allá de este debate, las experiencias de Metele y del Observatorio señalan algunos puntos interesantes. En primer lugar, evidencian que la acción colectiva es buena no solamente en términos ideológicos, sino también, y a pesar de las dificultades, en un sentido muy concreto: hechos como el tarifario del Observatorio o el intento de blanqueo de Metele son impracticables individualmente, y pueden promover una situación laboral mejor, más estable y consolidada que cualquier negociación llevada a cabo por un profesional orgulloso de su aislamiento. Además, indican que, al menos en el caso de Metele y Observatorio, una expresión concreta de la famosa “vuelta de la política” de los últimos años está dando lugar a experiencias que permiten cierta articulación entre la universidad y formas organizativas propias del mundo del trabajo de los sectores populares. En este sentido, mostrar que la presencia, por ejemplo, del trabajo en negro, del monotributo o del salario atado a la productividad son factores que precarizan el empleo de un universo heterogéneo de trabajadores que incluye a motoqueros, correctores, editores, traductores y profesores de español no tiene otro fin que ayudar a la visualización de un marco común que incluye a universitarios y no universitarios.

Sumando a lo dicho, la creación de estas dos organizaciones (o, mejor dicho, la necesidad de su creación) tendría otra implicancia interesante. Podría señalar que una de las deudas de la política intrauniversitaria es llevar adelante o acompañar propuestas de actividad sindical capaces de intervenir en las condiciones de vida de los estudiantes y graduados de una manera efectiva. El hecho de que los miembros del Observatorio militen a su vez en distintas agrupaciones internas de la carrera de Edición (Los necios y Pasajeros de edición) y de que la inquietud por lo gremial haya surgido al calor de los debates universitarios habla, a su vez, de que se está dando un paso en este sentido.



viernes, 21 de agosto de 2009

Artículo publicado en El Zordo #11 - Junio/Julio


¡Aprenda a organizarse en un perfecto castellano!

por Héroe de nadie

Un helicóptero despega desde el techo de la Cusa Rosada, la televisión cuenta en vivo y en directo cómo la policía asesina jóvenes en Plaza de Mayo. Cinco presidentes toman y dejan el poder en una semana. Se acababa el 2001. Una política cambiaría que llevaba diez años de vigencia había colapsado. Pocos meses después, el uno a uno como tipo de cambio de la moneda nacional se acababa: el peso dejaba de tener el mismo valor nominal que el dólar. Mientras algunos compatriotas se despedían lacrimosamente de Miami, Europa y la costa brasileña por tiempo indeterminado, Argentina -y sobre todo su capital- abría sus puertas un mundo de turistas. Desde 2002, las calles porteñas son como grandes galerías donde mucha gente camina de shorts, con sus botellas de agua mineral a medio terminar, mirando su atractiva arquitectura y tomando fotos, fotos y más fotos. El tango, la camiseta de la selección de fútbol, los espacios culturales de la calle Comentes, la bombonera y el asado, se convirtieron en productos consumidos por miles de visitantes de todo el mundo.

Junto a los turistas desembarcaron nuevos y jugosos negocios. City tours al por mayor, hostels, shows de tango, visitas a estancias bonaerenses, clases de español. Argentina -pero Buenos Aires más aún- se convirtió desde entonces en una gran escuela de idioma español para extranjeros sedientos de cultura rioplatense. Fin 2007, 24.878 extranjeros vinieron al país a aprender nuestra lengua, según el Informe Anual sobre Enseñanza de Español como Lengua extranjera que elabora, desde 2004, la Asociación Argentina de Docentes de Español (AADE). De la gran anuencia de turistas nació la industria del español como lengua extranjera (ELE). Un negocio redondo que parece cerrar por donde se lo mire: bajos costos de inversión y una gran demanda. Mientras en 2005 la cantidad de escuelas en el país era 89, en 2007 la cifra había crecido a 211, según el relevamiento sobre Turismo Idiomático, hecho ese año por la Secretaría de Turismo de la Nación.

LA LÓGICA Y LA ORGANIZACIÓN

Entre seis y ocho alumnos suelen conformar los grupos de estudio en las escuelas. El precio de los cursos oscila entre 140 y 190 dólares semanales. “Todo ok amigou!”, podría decir alguno de los tantos visitantes que los toman. Aunque desde el punto de vista de quienes dictan los cursos, la situación no es tan agradable: quienes enseñan español a los extranjeros en institutos privados sufren constantes situaciones de inestabilidad y precarización laboral, propiciada por la falta de regulación oficial sobre estas escuelas. Relaciones de dependencia disfrazadas bajo el monotributo, despidos sin aviso ni indemnización, amenazas, persecución, creación de listas negras con nombre y DNI de docentes “peligrosos”, no sumar puntos para la carrera de docente, son algunos de los gajes de este oficio de moda.

Sin embargo, estas condiciones de trabajo generaron la respuesta por parte de los profesores. El nombre que han dado al colectivo que los agrupa es Movimiento de Educadores y Trabajadores de Español como Lengua Extranjera (METELE) y desde él intentan organizarse para logra mejoras sustanciales en su situación laboral, “Todo nació a partir de una serie de mails que empezó a mandar un compañero. Comenzamos a reunimos en octubre del año pasado. La idea de las primeras reuniones fue juntar gente para que se pusieran en común las situaciones en cada instituto. El planteo inicial fue qué hacer frente a la realidad por la que pasábamos y cómo organizarnos”, relata una de las integrantes de METELE, que solicita resguardar sus datos por las represalias que podría sufrir “si las revistas llegan a las escuelas”. Y agrega que, si el objetivo a largo plazo es sindicalizar a los trabajadores, en este momento se intenta dar cuenta de las irregularidades de los institutos donde trabajan, que no son pocas.

La réplica a la organización no se hizo esperar. Íbero Spanish School, que en su página web exhibe las fotos de sus alumnos luciendo sonrisas publicitarias en un clima de total cordialidad, es la escuela encargada de la creación y difusión a los demás institutos de una lista que contiene el nombre, apellido y DNI, de aquellos profesores a los que se advierte no contratar por diferentes motivos. La lista fue elaborada como respuesta a una serie de denuncias hechas en el blog de METELE (www.lacarteleradelmetele.blogspot.com) en los que se daba cuenta de la lógica de este instituto, en el que la totalidad de los profesores que estaba en 2008 ya no está, una mitad por haber renunciado, la otra por haber sido despedida. El contenido de la denuncia reflejaba que una profesora despedida en septiembre del año pasado aún no había cobrado su último sueldo, que otra había sido amenazada con no volver a conseguir trabajo y se incluía también la preocupación de una ex alumna estadounidense que había sido amenazada con iniciársele una causa en la embajada de su país si no retiraba de su blog una crítica a la escuela. El texto que hizo circular Íbero, sostiene textualmente: “Hemos decidido hacer abierta la comunicación a otros centros de idioma para que tengan la posibilidad de saber que estos profesores son: irrespetuosos, impuntuales, con escaso compromiso ético y profesional (renuncian de un viernes a un lunes) y no están capacitados para enseñar español así como también han presentado demandas y reclamos infundados en perjuicio del instituto donde trabajen”. El repudio de los profesores fue generalizado, así como de la Asociación Argentina de Centros de Español como Lengua Extranjera (AACELE), que acusó a los directivos de la escuela de haber violado el derecho constitucional a la privacidad de los datos personales, con la divulgación de la lista negra. La cantidad de profesores que reúne estas características, para la dirigencia de la escuela, es de 38 personas.

FLEXIBILIZACIÓN SIN RESPUESTAS

El ambiente calefaccionado hace olvidar el invierno porteño durante unos minutos. Dos sillones muy cómodos, afiches de ballenas patagónicas y montañas jujeñas, un aula con el abecedario en la pared, sonrisas de los que pasan por el hall, algún "hola" en un español mal actuado. El curso cuesta 150 dólares por semana -responden amablemente en Internarional Bureau of language (IBL), escuela ubicada en el microcentro. Cuentan que en temporada alta llegan a tener alrededor de 200 alumnos, mientras que en temporada baja, el número se reduce a cincuenta. Esta variación en la cantidad de alumnos representa una fuente de gran inestabilidad para los profesores, quienes dejan de ser llamados en épocas de temporada baja, y sin posibilidades de protección frente a esta situación.

Los profesores coinciden en que el principal problema es la falta de regulación sobre la enseñanza de ELE. “Intentamos dar cuenta de los vacíos legales que existen y ver qué se puede hacer frente a esto. Porque se puede pensar que existe una gran diferencia entre que haya leyes y no se cumplan a que directamente no existan las leyes. Acá se dan las dos situaciones”, reflexionan desde METELE. Los organismos oficiales parecen no tener nada que decir al respecto. Desde la Secretaría de Turismo de la Nación, por caso, les han respondido que la contratación de las escuelas depende de las agencias de viajes. En la Dirección General de Educación Privada, pudieron confirmar que no hace falta ningún tipo de habilitación especial para poner una escuela.

Una de las maneras tramposas con que se trata de encubrir la precariedad laboral es la figura del monotributista, que es la forma en que los profesionales cobran sus honorarios, cuando prestan un servicio. Este tipo de relación laboral no cuenta con las protecciones propias de un trabajador bajo relación de dependencia: obra social, aportes jubilatorios, vacaciones, aguinaldo, asignaciones familiares, días por enfermedad, estudio, ART. En METELE cuentan que ésta es la opción que queda a trabajar en negro y que el problema es que está muy aceptado por parte de los profesores. Entonces, se plantean falsas opciones: trabajar en negro o como monotributista y ganar un buen sueldo cada mes o ganar en blanco poco dinero, aunque la "opción" encierra un engaño que la lleva a negar su condición de opción: si al sueldo que se percibe trabajando bajo monotributo o en negro, se lo relaciona con lo que no se gana en términos salariales por los beneficios sociales, a fin de cuentas se gana menos aun. METELE lo gráfica mediante esta cuenta: “Si ganás $20 por hora, trabajás 4 horas diarias y sos monotributista, a tu sueldo descontale: $800 de vacaciones (2 semanas) que no te pagan; $1600 de aguinaldo que no te pagan; $1320 de monotributo que no te pagan. TOTAL= $3720 por año, $310 por mes. O sea: tu sueldo de "$1600", en realidad es de $1250.”

Bajos costos. Márgenes de ganancia elevados. No regulación. Flexibilización laboral. El negocio del ELE no ha dejado de crecer hasta el día de hoy. Como los call centers, asoma como un ejemplo más de la precarización y flexibilización que sufren quienes entran en el crudo mundo del trabajo. El modelo que algunos vieron escapar en helicóptero hace ya más de siete años, sigue dando sus réditos a unos pocos. Mientras en la década del roedor riojano se alisaron los caminos a la ganancia privada a costa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras y la exclusión de millones a la pobreza total, la joda parece no haber acabado del todo. Tal vez los invitados cambiaron de ropajes y a algunos les resulte no tan fácil descubrir sus rostros ratosos, pero no parece que tengan demasiados deseos de dejar de divertirse. Igualmente, no es tan difícil pensar a quién le dolerá la cabeza a la hora de la resaca espantosa.

Datos personales

Movimiento de educadores y trabajadores de español como lengua extranjera contactometele@gmail.com